lunes, 29 de agosto de 2011

Tellier Leonardo

Musica Argentina: Patagobia.


Hoy se “escucha” viento sur, ese que nace del frío...

A pesar de su escasa difusión, la música patagónica tiene desde sus inicios ancestrales un gran desarrollo e importancia en la cultura de su pueblo. Lo invitamos a realizar un recorrido desde aquellos orígenes hasta nuestros días.

El fuego del centro de la escena es acometido por los movimientos circulares de cuatro hombres. Con chiripás y diademas de plumas rojas de avestruz, ellos corren, saltan, se agachan  y vuelven a erguirse mientras sus cabezas se sacuden fuertemente al ritmo del kultrún y la trutruka. Como poseídos por el espíritu de los animales de la región, se dejan llevar por la música en su afán de ser los últimos en mantenerse de pie. Lo que hacen se llama loncomeo, y es uno de los tantos géneros musicales y bailes de la Patagonia.

La música como fuente de identidad

Cultrun en loncomeoEl loncomeo se realizaba únicamente en la fiesta mapuche Huecunruca, ofrecida debido a la primera menstruación de una niña. Dentro de esta fiesta los hombres danzaban participando al mismo tiempo de un ritual religioso y de una competencia, cuyo objetivo era ser el último que continuaba bailando.
De esta danza ritual sobreviven hoy en día su ritmo y sus canciones, retomados por artistas folklóricos contemporáneos. Este es el caso del neuquino Marcelo Berbel, uno de los poetas más reconocidos de la Patagonia, y sus hijos; cuyo tema “Amutuy Soledad” fue recogido por Soledad Pastorutti en su disco Soledad.

Amutuy Soledad de los hermanos Berbel
Marisa Cirilo y Ricardo Parada, dos músicos de San Martín de los Andes que integran el dúo Huerquen, musicalizaron poemas de Marcelo Berbel y los cantaron junto a él. El dúo recopila, crea y difunde las diferentes formas de expresión que adoptó la música característica de la región: el kaani, el loncomeo, la chorillera, la polca y el retumbo cordillerano.

A piedras voces de Paillacán
Otro ejemplo de esto es el cantautor de Esquel Eduardo Paillacán que Eduardo Paillacán interpretando una de sus canciones interpreta canciones ancestrales en Mapundungun, la lengua nativa del pueblo Mapuche.
El músico Raúl Mario Silva hizo, entre 1979 y 1998, un trabajo de recopilación testimonial de piezas musicales tehuelches en Chubut y Santa Cruz que tituló Caminos sonoros de la Patagonia.
En este trabajo explica que en la música tehuelche predominan el canto en un registro grave y medio agudo, las aspiraciones y los acentos reiterados, y una métrica irregular.
Silva también hace referencia a que la música mapuche esta relacionada generalmente con rogativas místicas. Dentro de este grupo, destaca el Taiel, o canto, y los romanceos, o poesías cantadas. Como conclusión afirma que “el repertorio vocal sagrado es la fuente de la identidad étnica del pueblo mapuche".

Rapinilke Mapu por Beatriz Pichi Malen

Un entramado musical austral

La riqueza de la música originaria convive en la región con otros estilos musicales foráneos que se desarrollan con velocidad. El rock, el jazz, la música clásica y la electrónica se le suman en un ejemplo vivo del entramado cultural de la región.
Lisandro Aristimuño La música de Lisandro Aristimuño es un ejemplo vivo de esta mixtura cultural. En ella convergen una base folklórica, acentos electrónicos y  espíritu pop. Aristimuño, nacido en Viedma en el año 1987, logró llevar a oídos transcontinentales los vientos del sur y los matices de su tierra natal.
Su ultimo disco 39º editado en el 2007 continúa el camino iniciado por sus predecesores, Azules turquesas y Ese asunto de la ventana.

El árbol caído de Lisandro Aristimuño

La Patagonia rebelde

El rock también vive en la Patagonia. Un ámbito en cuyo aire se alberga el espíritu histórico de la rebeldía no podía escapársele a los acordes del rock. Así es que en el circuito rockero de la región suenan unas cuantas bandas en ebullición.
Nación Evasora, Mosca Roseta, y Zero frío son algunos ejemplos de rock patagónico que trascendió los Zero Frío tocando en vivolimites de la región.
Nación Evasora nació en los albores de la década del noventa en Viedma.  Luego de variaciones en su composición, una serie de recitales a lo largo del territorio nacional, tres discos editados y una huella imperecedera en la historia del rock local, la banda se separó doce años después.


Río de los sueños de Mosca Roseta
Mosca Roseta, de Bariloche, es otra de las bandas emblemáticas. Con una fusión de rock y funk- un estilo derivado del jazz y del soul-, una visión crítica sobre la realidad y una esencia austral se bajaron de los escenarios para ilustrar los graffitis callejeros de las principales ciudades argentinas.
Los integrantes de Zero Frío al aire libreDesde El Calafate, Zero frío se lanzó al mundo gracias a ser la banda con más fans en toda Latinoamérica en el concurso de MTV “Adiós garage”. El grupo está formado por Franco Behrens (voz), Mariano Escalante (bajo), Pablo Rial (guitarra) y Federico Machelett (batería).
Su sonido es resultado de una fusión entre varios estilos como rock, funk, post punk y algo de grunge metal. Este año llega al mercado su primer LP y ya se puede ver su video clip del single "Rendido a tus pies", grabado en el Glaciar Perito Moreno y en la ciudad de El Calafate.

Rendido a tus pies de Zero frío

El sur se viste de gala

La Orquesta de  Salta en la Semana Musical de Llao LlaoLa música clásica, en una especie de lenta invasión, fue apoderándose de la agenda cultural de la zona austral. Orquestas, como la Sinfónica de Neuquén o la Filarmónica de Ushuaia, y festivales, como la Semana musical del Llao Llao o el Festival Internacional de Ushuaia, florecieron asombrosamente.
La Semana Musical del Llao Llao ofrece en San Carlos de Bariloche desde 1993 “el encuentro del arte y la naturaleza”. Con Martín Nijensohn como director general, este año del 11 al 19 de octubre tendrá lugar la decimosexta edición.
Berenice y Philomela Terwey en la Semana Musical de Llao LlaoEn esta ocasión estarán presentes la Orquesta  Sinfónica de Neuquén, con la participación del violinista Noe Inui; la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Cuyo con el solista cubano Roberto Urbay  en piano; el Cuarteto Alexander de EEUU; el Swiss Piano Trío de Suiza; y el recital de piano de Vanessa Perez de Venezuela.


Orquesta Sinfonica Juvenil UNR en la Semana Musical Llao-llao
Desde el fin del mundo, el Festival Internacional de Ushuaia cuenta ya con cuatro ediciones de vida. En el festival, organizado por Festspiele SRL, se llevan a cabo funciones, conciertos populares gratuitos, masterclasses y conferencias.
Mumuth Quartet en el Festival Internacional de UshuaiaUshuaia abrirá sus puertas nuevamente del 25 de abril al 9 de mayo del año 2009 con la Orquesta Sinfónica de Moscú como residente; prestigiosos solistas como Miguel Baselga, Ivan Rutkauskas, Götz Bernau, Mirta Herrera, Stanimir Todorov, Christine Maria Höller, Alberto Portugheis, Goran Filipec, Katia Borrisova, Xavier Inchausti; y grupos de cámara como el Cuarteto Esplá y el Wiener Facetten.
Además, en el marco del festival tendrá lugar el ciclo Mujeres Argentinas de Ariel Ramírez y Félix Luna, con la interpretación de Silvia Iriondo y la participación del Ballet Teatro Ushuaia.

Goran Filipec en el Festival internacional de Ushuaia

Electropatagonia

La incursión incesante de los aparatos tecnológicos en las diferentes esferas de la vida cotidiana trajeron consigo un nuevo genero: la música electrónica. Y por estas tierras el fenómeno no se hizo esperar. Con la década del noventa aparecen las primeras fiestas “punchis” en salones y boliches bailables alquilados.
En 1993 se hizo en Neuquén la primera fiesta al aire libre del país, la Technology Night Mix, con Darío Arcas a la cabeza, uno de los DJs y organizadores referentes de la zona. La siguieron desde el año 2002 fiestas mas masivas como la Apocalipsis, la Dance Park, la Nividance y la Uniquedance; y la apertura de boliches en Neuquén con este tipo de música de forma exclusiva como la disco Rita y One. Como corolario, desde hace unos años la ciudad se convirtió en una de las sedes de Creamfields, el festival de música electrónica mas importante a nivel mundial.

Darío Arcas en la Nividance
La primera banda de música electrónica patagónica también nació en el 2003 en la ciudad de Neuquén: Another Freak. Su estilo se puede definir como una mezcla de drum and bass, reggae, dub, música electrónica y rock, utilizando batería acústica, bajo, guitarra, flauta, sintetizador y groove box. Esta formada por Luis Ferri (bajo, groove box, sintetizadores y programaciones), el Chakal Héctor Navarro (batería, sintetizadores, programaciones y trompeta) y Juan Fort (guitarra, flauta, sintetizadores, groove box, efectos y programaciones).

Another Freak
En San Carlos de Bariloche Nico Cano, Chairaman, Din-Tun y Doom son algunos de los DJs destacados que se encargan de promover año tras año la consolidación del circuito electrónico nacional.
El DJ fueguino Gustavo Godoy por su parte participara por segunda vez como finalista del concurso internacional Thirst, organizado por Heineken en búsqueda de nuevos talentos alrededor del globo.

Dj´s Gustavo Godoy y Alejandro Velasquez
Los pies se pierden en un salto frenético, estrepitosamente caen sobre la tierra, retumban en sus entrañas. Los latidos se aglutinan, cabalgan llevados por la música. Las miradas se pierden en la noche amanecida por unos cuantos reflectores que, indiscretamente, van descubriendo el paisaje. Los danzantes pretenden enfrentar allí al sol. Mientras tanto, la atención se concentra en aquel hombre que marca el ritmo, aquel que llaman DJ y que hace lo que llaman música electrónica.


Tellier Leonardo

Argentina en musica: Noroeste



El noroeste argentino esta dominado por los
majestuosos valles andinos. Esta region, limitrofe de Bolivia, conocio antes de la llegada de los españoles, lazos muy estrechos con las culturas Incas. Es una de las regiones mas ricas en el espacio folklorico argentino.


Artistas de gran talento, compositores, creadores e
interpretes notorios son originarios de estas
provincias. ¿Quien no conoce la reputacion de las
Peñas de Salta ? ¿Quien no se ha extasiado con los
sonidos de las flautas andinas ? ¿O poder participar
de las Chayas de La Rioja y Catamarca, este carnaval tan cargado de musicas y danzas regionales ?


Encontramos en esta region musicas provenientes de la epoca pre-hispanica. Para los pueblos autoctonos anteriores a las invasiones españolas, la musica tenia un gran valor y conocio un importante desarrollo.


De las musicas tipicas de la region mencionaremos a la baguala, melodia esencialmente tritonica, cuyo canto puede variar en su tempo generando diferentes tipos de baguala : la corta, la larga, la chaqueña, y se cantan acompañadas de la caja, un pequeño tambor.

El canto de la baguala es un canto de lamentacion,
melancolico, donde se evoca al amor o se tratan
temas de la vida cotidiana en un modo satirico. Es un canto profundo y sentido.


Otra de las musicas dominantes en esta region es la vidala, que encontramos esencialmente en las
provincias de La Rioja y Catamarca. La vidala aparece bajo nombres diversos : andina, vidalita, chaya. Su medida es por lo general de dos tiempos y su movimiento bastante moderado. La caja, la guitarra y a veces los pitos son los instrumentos mas frecuentes en esta musica.

Existe una forma lenta de vidala, la 'vidalita', que nos da una musica triste, si bien por lo general los temas de las canciones de las vidalas invocan la alegria. Las vidalas son mas un sentimiento que un lamento. Durante las celebraciones del Carnaval, se interpreta un tipo de vidala llamado 'chaya', cantada al unisono por grupos mixtos de las comparsas de carnaval.


Nos queda por evocar la musica conocida como 'musica andina' que nos trae el recuerdo de las culturas pre-hispanicas del norte argentino y que encontramos tambien en el norte chileno, en Bolivia y en el Peru.

Esta musica nos transmite sonidos evocadores de los profundos valles y nos envian a los paisajes de la Puna y del Altiplano. Musica dominada por los
instrumentos de viento como la quena, la flauta de
pan, el pinkullo, el erkencho, la anata, el sicu... y el
charango, un tipo de guitarra indigena cuya caja esta hecha con el caparazon del tatou o quirquincho, y que posee 5 o 10 cuerdas produciendo un sonido bastante agudo.




Fuentes:

Felix Coluccio, Susana B. Coluccio: Diccionario
Folklorico Argentino, tomo 1
Ed. Plus Ultra

A de Pergamo, H Goyena, A de Brusa, D. de Kiguel, M.
Rey: Musica Tradicional Argentina

Aborigen, Criolla: Magisterio del Rio de la Plata

C.Vega: Danzas y canciones argentinas ; teoria e
investigaciones
, Buenos Aires 1936


Alumna: Navarro Pamela Elizabeth




Teatro Argentino


La historia del teatro y la Argentina nace desde la época colonial, pero el auge e importancia que tiene hoy en día se debe a la creación de los teatros a fines del siglo XIX, pioneros de los teatros más importantes del país, colón, Cervantes y el nuevo Coliseo, que ofrecen al público el más variado y altísimo nivel teatral en sus obras.

Los teatros en la Argentina fueron siempre un lugar importante de entretenimiento y de cultura. Si bien el centro teatral más importante del país es la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mar del Plata son ciudades con un gran público teatral.
En Buenos Aires, el más importante y con casi cien años de historia es el Teatro Colón. Ubicado en el centro porteño, tiene una arquitectura propia de principios de siglo XX aunque se puede distinguir estilos del renacimiento italiano. En el edificio funciona el Instituto Superior de Arte, donde se dictan las carreras de Danza clásica, Canto lírico, Régie, Dirección musical de ópera y Caracterización teatral.
El Gran Teatro de Córdoba es uno de los más antiguos del país. Fue inaugurado el 13 de abril de 1873 y es una de las obras más importantes del arquitecto Amadeo Rodríguez. El teatro funcionó hasta 1970 que estuvo a punto de ser demolido, pero en 1982 la municipalidad de la ciudad se hizo cargo de edificio y lo declaró inmueble de interés histórico-artístico. Después de cuatro años de remodelación, el teatro reabrió sus puertas al público.
En Rosario, el Teatro Broadway es el más grande de la ciudad y donde actuaron los principales personajes de la historia del teatro argentino. Fue inaugurado en 1926 con un recital de Carlos Gardel y años más tarde, Libertad Lamarque deslumbró a más de mil rosarinos. Durante muchos años se utilizó como cine y debió cerrar sus puertas en 1999. Con una gran reapertura, tres años más tarde, un unipersonal de China Zorrilla marcó el inicio de una nueva etapa para el Broadway.
Todos los veranos, Mar del Plata es el centro teatral más destacado del país. Cada teatro alberga a los principales actores argentinos que se mudan durante tres meses a la ciudad. Casi todas las noches hay un espectáculo diferente para ver y con entradas agotadas. Con un público exigente y variado, tanto como para directores y actores triunfar en la feliz es sinónimo de calidad y admiración.
La literatura argentina acompañó el crecimiento del teatro nacional a nivel mundial, donde actores, directores y autores brillan por los escenarios de toda Europa. Hoy en día Eduardo PavlovskyJavier Daulte y Rubén Szuchmacherson abanderados orgullosos del teatro argentino en todo el mundo.


El Teatro Colón
El 27 de abril de 1857, se inauguró el primer Teatro Colón, con una puesta de La traviata. Estaba ubicado frente a la Plaza de Mayo, en la esquina sudoeste de la manzana comprendida entre Rivadavia, Reconquista, Bartolomé Mitre y 25 de Mayo. Los planos fueron confeccionados por el Ing. Carlos E. Pellegrini –padre del futuro Presidente de la República–. Su capacidad estaba calculada para 2.500 personas.
En la construcción del primitivo Colón se utilizaron, por primera vez en el país, tirantes y armazones de hierro. La multitud de candelabros y la araña central de 450 luces eran alimentadas a gas. El escenario, el más amplio que se construyera hasta esa fecha, estaba dotado de todos los elementos necesarios para las grandes puestas escenográficas.
En sus tres décadas de existencia, el antiguo Teatro Colón, que debió cerrar sus puertas en 1888 para transformarse en la sede del Banco de la Nación Argentina, presentó a los más famosos cantantes de la época – Enrico Tamberlick, Giuseppe Cima, Sofía Vera-Lorini, Giuseppina Medori, Federico Nicolao, Julián Gayarre, Adelina Patti y Francesco Tamagno– y desarrolló un repertorio que aún hoy sigue llamando la atención por su amplitud y eclecticismo y que incluía estrenos de óperas alemanas, que eran cantadas en italiano, tal como ocurría en algunos países europeos.
Cuando el antiguo Teatro Colón realizaba sus rutilantes temporadas líricas, el Teatro de la Academia de Música de Nueva York, activo en su sede de la calle 14 desde el año 1849, y la desaparecida la Ópera Metropolitana de Broadway, nacida en 1883, realizaban temporadas líricas limitadas, virtualmente, al repertorio alemán, que resultaba económicamente más viable que las óperas con estrellas vocales de Italia, España y Francia.
Hacia fines del siglo pasado, las óperas italianas y francesas que se representaban en ambos teatros neoyorquinos solían ser cantadas en alemán con artistas de ese origen. Todo ello establecía un fuerte distingo entre las actividades operísticas porteñas, que se realizaban paralelamente en varias salas, y las de Nueva York, distingo que se acentuaba por la diversidad del repertorio abordado por nuestros teatros líricos y por la envidiable calidad de sus intérpretes.


Teatro Nacional Cervantes
La inauguración del Cervantes el 5 de setiembre de 1921, tuvo una doble significación. Por un lado, para el país, constituyó un verdadero acontecimiento cultural y social que convocó a artistas, intelectuales, políticos y, por cierto, a lo más granado de la sociedad de principios de siglo. El suceso mereció un despliegue excepcional por parte de la prensa porteña. Por otro, fue la cristalización del sueño más anhelado de la actriz española María Guerrero y su esposo Fernando Díaz de Mendoza, matrimonio que no sólo empeñó su voluntad y toda su energía, sino su fortuna personal para concretar el proyecto de construir en Buenos Aires el estupendo coliseo.
Tenía 30 años y un nombre que se asociaba con la renovación del arte dramático y escénico de España, donde el público la amaba. Sin ella, el teatro español contemporáneo, acostumbrado hasta aquel momento a los telones pintados y a un vestuario adquirido en las proximidades del Rastro, no hubiera alcanzado el apogeo que consiguió.
Para el público burgués de entonces fue una revelación ver reconstruido el drama histórico en su verdadero ambiente y presenciar la comedia de salón en su apropiado marco de elegancia. No fue menor el reconocimiento del público argentino. La compañía Guerrero- Diaz de Mendoza o del Teatro de la Princesa de Madrid, que la Guerrero y su marido dirigían, rápidamente consolidó su prestigio en Buenos Aires.
María Guerrero era una aristócrata a la española. Así la consideraban sus seguidores y también los intelectuales de la época por su amor al prójimo y por su sentido democrático de la vida. Es verdad que ella y su marido vivían y viajaban siempre como grandes señores que satisfacían sus deseos y caprichos; sin embargo, una generosidad sin límites impulsó siempre las acciones del matrimonio.
En 1918, los diarios anunciaron la construcción del teatro de los esposos Guerrero-Díaz de Mendoza en el terreno de la esquina de Libertad y Córdoba. Ambos actores se lanzaron a la empresa con pocos recursos, pero comprometiendo hasta al mismo rey de España para que todo el país trabajara sin condiciones. Tanto se entusiasmó Alfonso XIII con este proyecto que se constituiría en alta tribuna del arte y del idioma castellano, que adhirió a su realización y ordenó que todos los buques de carga españoles de su gobierno que llegasen a Buenos Aires debían transportar los elementos artísticos indispensables para el Cervantes.
Diez ciudades españolas trabajaron para el suntuoso teatro: de Valencia, azulejos y damascos; de Tarragona, las locetas rojas para el piso; de Ronda, las puertas de los palcos copiadas de una vieja sacristía; de Sevilla, las butacas del patio, bargueños, espejos, bancos, rejas, herrajes, azulejos; de Lucena, candiles, lámparas, faroles; de Barcelona, la pintura al fresco para el techo del teatro, de Madrid, los cortinados, tapices y el telón de boca, una verdadera obra de tapicería que representaba el escudo de armas de la ciudad de Buenos Aires bordado en seda y oro. 




El diseño y la ejecución de las obras estuvo a cargo de los arquitectos Aranda y Repetto quienes, junto con la Guerrero, estuvieron de acuerdo para que la fachada del edificio reprodujera en todos los detalles a la de la Universidad de Alcalá de Henares, de estilo Renacimiento y columnas platerescas. La construcción y ornamentación del Cervantes demandó cerca de setecientas personas entre operarios y artistas, pero todo fue ideado, corregido y también modificado mediante la constante y sagaz vigilancia de María Guerrero.
Por decreto, en julio de 1924, el entonces presidente de la República Marcelo Torcuato de Alvear creó el Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Al año siguiente, la Comisión Nacional de Bellas Artes estudió la forma de dar al país un teatro oficial que fuera también el escenario lógico de los futuros alumnos del Conservatorio. Para cristalizar el proyecto, García Velloso, en su carácter de vicedirector del Conservatorio y consejero del citado organismo, planteó la posibilidad de lograr de inmediato el edificio para el teatro oficial. Y así fue como Alvear hizo que el teatro de María Guerrero pase a manos del Banco de la Nación y así empezar una historia con más de ochenta años.

viernes, 26 de agosto de 2011

TEATRO - CN


Teatro en Argentina

«Teatro argentino» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Teatro Argentino.
El teatro en la Argentina, aunque con aislados antecedentes en ritos indígenas, manifestaciones africanas y representaciones coloniales y poscoloniales de origen español-americano, nació como tal del circo criollo en las últimas décadas del siglo XIX, con un carácter eminentemente popular, combinando elementos provenientes de diversas disciplinas dramáticas, como la pantomima, la farsa y el monólogo crítico. El teatro argentino tomó identidad a través de expresiones particulares como el sainete -principalmente-, la pieza cómica, el grotesco, y la revista criolla. Una variedad dramática de gran importancia para la cultura popular han sido el radioteatro y el teleteatro.
El 30 de noviembre de 1783 el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo mandó crear en Buenos Aires una casa de comedias. En los fundamentos de la medida dispuesta, decía el virrey, refiriéndose al teatro que “no solo lo conceptúan muchos políticos como una de las mejores escuelas para las costumbres, para el idioma y para la urbanidad general, sino que es conveniente en esta ciudad que carece de diversiones públicas”.

[editar]Teatro de la Ranchería

La sala, que fue la primera que existió en Buenos Aires, se levantó en la esquina de las calles San Carlos y San José, actuales calles Alsina y Perú, y se la conoció como Teatro de La Ranchería.
La sala se la habilitó en forma provisoria en lo que era un galpón de depósito, con la idea de construir más tarde un recinto definitivo, pero ese proyecto nunca se llegó a concretar. Juan María Gutiérrez, en el tomo 7 de la Revista de Buenos Aires, dice: “La casa de comedias se construyó bajo un humildísimo techo de paja en La Ranchería (…) [el terreno] pertenecía primitivamente a losP.P. de Jesús y [era] lugar de depósito de los frutos y productos de sus misiones.
Desde un principio bastante humilde y cuestionada, la sala, poco a poco se fue transformando en el centro de la actividad lírica y teatral de la ciudad, gracias a la buena elección de obras y autores de la lírica y el teatro clásico español.
Además de la excepción de los días festivos, una vez a la semana, los domingos, entre las 16 y las 19:30 , el teatro abría sus puertas para albergar a los ciudadanos, es decir los integrantes de la burguesía porteña, que concurrían al teatro para asistir a veladas de ópera o a disfrutar de las obras de teatro. Se representaron obras de Lope de Vega, entre los más destacados y del porteñoLavardén. Éste se consagró en 1786, cuando presentó en el Teatro de La Ranchería su tragedia en verso Siripo, primera obra de teatro de tema no religioso escrita en el territorio de la actualArgentina. Como complemento de los dramas y comedias, se ofrecían tonadillas –como se hacía por la época en España– que cantaban las actrices y los actores con acompañamiento de guitarra y concluían con el baile de boleras y seguidillas.
Como una forma de publicidad, en la botica de Los Angelitos, en la esquina de las calles San Pedro y San Carlos, actuales calles Chacabuco y Alsina se ponía un farol que servía para anunciar las funciones.
En la sala del teatro, en 1788, debutó la actriz María Mercedes González y Benavides, que al momento se hallaba viuda y era madre de tres hijos. El padre de María Mercedes, descontento con el oficio elegido por su hija, se presentó ante la justicia para impedirle que actuara ante el público porque según él, actuando, su hija , "no sólo echa sobre sí la nota de infamia sino que la hace trascender a todos sus parientes". El pedido del padre fue aceptado, pero, después de seis meses de apelaciones de ambas partes, finalmente se falló en favor de la hija.
Durante la época de carnaval, después que el teatro quedaba inactivo, se realizaban en la sala los famosos Bailes Populares de Carnaval, a los que acudía el público disfrazado a bailar la danza favorita de la época: el fandango.
El Teatro de La Ranchería permaneció hasta 1792, cuando un incendio lo destruyó por completo. Juan María Gutiérrez, en el texto antes citado dice que “se incendió en la noche del 16 de agosto de 1792, con uno de los cohetes disparados desde el atrio de la iglesia de San Juan Bautista del convento de Capuchinas, cuya colocación se celebraba. Algunos comentarios piadosos debieron hacer las madres y sus capellanes sobre aquel fuego del Cielo que reducía a cenizas la casa del error y de los placeres mundanos”. Lo cierto es que nunca se supo bien si fue un accidente o un atentado. Es de destacar que la jerarquía católica no veía con mucha simpatía la presencia del teatro, por considerarlo pecaminoso, ni compartía la política progresista del virrey Vértiz quien, además, había introducido la imprenta en la ciudad.
Para homenajear permanentemente al Teatro de La Ranchería, cada 30 de noviembre, día de su inauguración, se celebra en Argentina el “Día del Teatro Nacional”. También a modo de homenaje, elcentro cultural de la municipalidad de la ciudad de JunínArgentina, también lleva el nombre del primer coliseo argentino, véase Teatro de la Ranchería.

[editar]Teatro de la Emancipación

El 1º de mayo de 1804, se inauguró una nueva sala: el Coliseo Provisional.
Tras la Revolución de Mayo, el repertorio español fue dejado de lado –a excepción de Leandro Fernández de Moratín y El Sí de las Niñas– y se impuso el gusto francés, donde brillaba Molière.
En el segundo aniversario de la Revolución, se estrenó allí El 25 de mayo o El Himno de la Libertad de Luis Ambrosio Morante. También subió a escena el sainete El Detalle de la Acción de Maipú, de autor desconocido, que dramatizaba el parte de San Martín a Pueyrredón anunciándole la victoria. Pero el énfasis rebelde de la época lo marca el estreno de Túpac Amaru, tragedia en verso atribuida a Morante, convertido también en actor, apuntador y director, que daba cuenta de la revolución indígena de 1780 en el Alto Perú.

[editar]Durante la época de Rosas

Durante su gobierno se levantaron el Teatro de la Victoria, el del Buen Orden y el de La Federación; sin embargo, ello no implicó el fortalecimiento de una dramaturgia propia, ya que se llevaban a escena variedades, espectáculos circenses y melodramas. Proliferó el teatro propagandístico y la mejor expresión de estos años fue el Don Tadeo de Claudio Mamerto Cuenca. Los autores que optaron por el exilio (José MármolBartolomé Mitre, Pedro Echagüe) poco aportaron a la escena nacional. La excepción fue Juan Bautista Alberdi, quien prefiguró el grotesco en la dramaturgia argentina con El Gigante Amapolas y sentó además las bases para la crítica teatral desde las páginas de la revista La Moda.

[editar]La Organización Nacional y el Fin del Siglo

En los años posteriores a Caseros, las compañías europeas frecuentaron el país con un repertorio prolijo y cuidado que abarcaba diversas especies dramáticas y de la lírica, aunque con poco espacio para los autores nacionales. Martín Coronado (La Piedra del Escándalo; Parientes Pobres) sólo era representado por elencos españoles y Nicolás Granada (¡Al Campo!; Atahualpa) hubo de traducir sus obras al italiano para montarlas en escena. Faltaba pues, la compañía nativa para la dramaturgia nacional. Y llegó de la mano del circo criollo.
Éste, también introducido por compañías europeas, gozaba de gran aceptación popular. El primer artista nacional del género fue Sebastián Suárez, quien levantó su carpa con bolsas de arpillera, iluminándola con tela embebida en grasa combustible de viejos envases. Se trató del Circo Flor América, donde actuaba vestido de forma estrafalaria y con el rostro pintado.
Sin embargo, la gran figura fundadora de la arena autóctona fue José Pepe Podestá, creador del payaso Pepino el 88, quien desarrolló y dirigió la puesta de la pantomima basada en la novela Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez. Estrenada con parlamentos en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires, en 1866, dio nacimiento al verdadero circo criollo que comenzó a recorrer los caminos del país. Con los años, Pepe se quedó con el repertorio gauchesco (que incluía lenguaje y ambientación rural combinados con danzas folklóricas), variedad que se cerró en 1896 con Calandria de Martiniano Leguizamón.
La inmigración, por su parte, había traído consigo el auge del sainete español, origen del sainete criollo, testigo de los conflictos urbanos que planteaba la nueva realidad circundante: conventillos, calles, cafés, se convirtieron en centro de la escena. Autores como Nemesio Trejo (Los Políticos), Carlos M. Pacheco (Los Disfrazados) o Enrique García Velloso (Gabino el Mayoral) dieron los primeros pasos en el denominado “género chico”, que pasando por Alberto Vacarezza (Los Escrushantes, El Conventillo de la Paloma) concluirá bien entrado el siglo XX en el grotesco de Armando Discépolo (Mustafá, Muñeca, Stéfano).

[editar]El nuevo siglo

Los comienzos del siglo XX inauguran la época de oro, donde brillaron los nombres de Roberto J. Payró (Sobre las Ruinas; Marco Severi), Florencio Sánchez (Nuestros Hijos; En Familia) y Gregorio de Laferrere (¡Jettatore!Las de Barranco), quienes dieron gran impulso a la actividad escénica, basados en una estética costumbrista de alto impacto en el público.
El gran hito se produjo en 1930, cuando Leónidas Barletta fundó el Teatro del Pueblo, piedra fundamental del movimiento independiente, ubicado en las antípodas de lo comercial. La iniciativa tuvo su período más fructífero entre 1937 y 1943, con un repertorio universal que no descuidaba la producción de autores nacionales como Roberto Arlt (Saverio el Cruel; 300 Millones; La Isla Desierta), Raúl González Tuñón (El Descosido; La Cueva Caliente), Álvaro Yunque (La Muerte es Hermosa y Blanca; Los Cínicos) y Nicolás Olivari (Un Auxilio en la 34).
La década del 40 se caracterizó por la afirmación del teatro independiente y la proliferación del vocacional. Además de Barletta, cabe citar elencos como La Máscara y el Grupo Juan B. Justo. Nuevos dramaturgos como Andrés Lizarraga (Tres Jueces para un Largo Silencio; Alto Perú), Agustín Cuzzani (Una Libra de Carne; El centrofoward murió al amanecer) o Aurelio Ferreti (La Multitud; Fidela) estrenaron sus primeras obras. Se afianzó también el teatro de títeres, con la producción de Javier Villafañe (Títeres de La Andariega) y Mane Bernardo (Títeres: Magia del Teatro), que luego continuarán Ariel Bufano (Carrusel Titiritero) o Sarah Bianchi (Títeres para Niños).

[editar]La Consolidación del Teatro Independiente

Una segunda etapa del teatro independiente se desarrolló en los umbrales de los años 50. A la entrega de la primera época, se agregó el afán de capacitación, estudio y formación por parte de actores, directores y dramaturgos. Los nuevos elencos: Teatro Popular Fray Mocho, dirigido por Oscar Ferrigno; Nuevo Teatro, conducido por Alejandra Boero y Pedro Asquini; Los Independientes, fundado por Onofre Lovero; a los que se sumó la producción del Instituto de Arte Moderno (IAM), de la Organización Latinoamericana de Teatro (OLAT), del Teatro Telón o del Teatro Estudio, encontraron su réplica en el interior del país.
En 1949, Carlos Gorostiza (El Pan de la Locura, Los Prójimos, El Acompañamiento) estrenó El Puente. A esta segunda etapa corresponden también las primeras producciones de autores como Pablo Palant (El Escarabajo), Juan Carlos Ghiano (La Puerta del Río; Narcisa Garay, Mujer para Llorar), Juan Carlos Gené (El Herrero y el Diablo) y Osvaldo Dragún (La Peste viene de Melos; Historias para ser Contadas).
Los ´60, años de cambio y de cuestionamientos sociales, éticos y estéticos, produjeron una renovación en la escritura teatral y en la puesta en escena, que se perfilará en tres direcciones diferentes:
El teatro de vanguardia y experimentación, a la luz de las búsquedas iniciadas en el Instituto Di Tella, con las producciones de Eduardo Pavlovsky (Espera Trágica, El Señor Galíndez) y deGriselda Gambaro (El Desatino, El Campo), que vigorizaron nuestra escena;
El realismo social, representado por Soledad para Cuatro de Ricardo Halac, Nuestro Fin de Semana de Roberto Cossa o Réquiem para un Viernes a la Noche de Germán Rozenmacher;
El nuevo grotesco, representado por La Fiaca de Ricardo Talesnik, La Valija de Julio Mauricio, El grito pelado o Encantada de conocerlo de Oscar Viale o La Nona del propio Cossa.
El neo Baroco, con "La Juanetarga", "El Cuiscuis", "La Pindonga", "La Bristol", "La Magdalena del Ojon", "Tango Macbeth" de Emeterio Cerro.
También en aquella época cobró auge el café concert, que incluía música, varieté y sketches diversos y que tuvo su centro en La Botica del Ángel de Eduardo Bergara Leumann, La Recova, donde se impusieron Carlos PerciavalleAntonio Gasalla y Edda Díaz, EL Gallo Cojo y La gallina embarazada.

[editar]Teatro Abierto

Con la dictadura militar de mediados de los años ´70, soplaron aires sombríos. Muchos actores y gente del oficio se vieron obligados a emigrar, los empresarios sólo llevaron a escena comedias livianas y en los teatros oficiales se impusieron “listas negras” que influyeron en directores y productores.
La resistencia se recluyó en pequeños teatros y fue el movimiento independiente el que oxigenó el ambiente: autores como Osvaldo Dragún, Roberto Cossa, Carlos Somigliana (El Avión Negro, El ex alumno) y Carlos Gorostiza, con el apoyo de otros dramaturgos y actores, crearon Teatro Abierto, inaugurado el 28 de julio de 1981 en el Teatro del Picadero. Desde la primera función la convocatoria desbordó las 300 localidades previstas en un horario insólito y a un precio exiguo. Una semana después un comando de la dictadura incendió la sala y esto provocó la mayor solidaridad social. Casi veinte dueños de salas, incluidas las más comerciales, se ofrecieron para garantizar la continuidad del ciclo y más de cien pintores donaron sus obras para recuperar las pérdidas. Teatro Abierto continuó y cada función fue un acto antifascista cuya repercusión estimuló a otros artistas y así surgieron, a partir de 1982: Danza Abierta, Poesía Abierta y Cine Abierto.

[editar]El Regreso a la Democracia

El retorno democrático permitió el surgimiento de nuevas búsquedas. Un teatro trasgresor modificó la estética escénica a partir de las experiencias del Parakultural, que incorporó otros lenguajes, en especial, el humor corrosivo y crítico. Son figuras de este movimiento La Organización Negra (antecedente de De La Guarda), El Clú del Clawn, Batato Barea, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Verónica Llinás y Alejandra Flechner, por citar sólo algunos.
El fin de siglo heredó estas propuestas y ofrece además un teatro basado en una mayor destreza física del actor, al que acompañan títeres y muñecos. El caso más emblemático es el de El Periférico de Objetos.

[editar]El Teatro Argentino en la Actualidad

Actualmente el teatro sigue siendo una actividad muy fecunda en la Argentina.
En cuanto a la dramaturgia, puede decirse que se ha consolidado la producción, a partir de la obra de figuras como Ricardo Monti (Maratón), Mauricio Kartun (Chau Misterix, La casita de los viejos), Eduardo Rovner (Sócrates, el Encantador de Almas, Volvió una noche), Jorge Goldenberg (Cartas a Moreno), Bernardo Carey (Bar Grill), Roberto Perinelli (Landrú, Asesino de Mujeres), Víctor Winer (Postal de Vuelo), Alejandro Tantanian (Juegos de Damas Crueles) y José Luis Arce (La Conspiración Amarga). Han surgido nuevos talentos como Daniel Veronese (La Noche devora a sus Hijos), Enrique Morales (Huellas), Pablo Sodor (Tamara; Hotel Berlin 1933) y Javier Daulte (Marta Stutz).
Las mujeres, por su parte, comienzan a ser justamente reconocidas por su quehacer. Al nombre siempre vigente e innovador de Griselda Gambaro, pueden sumarse los de Alicia Muñoz (Un León bajo el Agua), Susana Gutiérrez Posse (Brilla por Ausencia), Adriana Cursi (¿Quién espera a Papá Noel?), Cristina Escofet (Señoritas en Concierto), Patricia Zangaro (Las Razones del Bosque), Amancay Espíndola (Mujeres de Colores), Andrea Garrote (La Ropa), Cecilia Propato (Pieza Veintisiete) y Mariana Trajtenberg (Mar de Margaritas).